Ahora me alegro de lo que sufro por vosotros, porque de esta manera voy completando en mi propio cuerpo lo que falta de los sufrimientos de Cristo por la Iglesia, que es su cuerpo. (Sto Pablo Colosenses 1:24)

Conocimos a VERÓNICA en 1970: gran leprosa y convertida, ella vivía una unión a Dios extraordinaria. Ciega, su cara fue deformada, sus dedos muy acurrucados, y tenia los pies “en pata de elefante”. Una noche, nos confió una oración de la que he aqui un extracto …

Señor, tu vinistes, Tu me pedistes todo, y yo te di todo.

 Yo amaba la lectura y ahora no puedo ver ;

 Yo amaba correr en el bosque y ahora mis piernas están paralizadas.

 Yo amaba coger las flores con el sol de primavera ahora no tengo más manos (…)

 

Numerosos son los grandes discapacidados a los que encontramos en nuestra vida y que, como Santo Pablo “continúan lo que falta a la Pasión de Jesús “.  Jamás lo olvidemos: Él es la Cabeza y nosotros somos los miembros