Gracias al amplio  y extraordinario trabajo realizado por los Hermanos JACCARD con los leprosos ; Monseñor Zoa les confia los 240.000 enfermos de poliomielitis, « polios », por los que no se hace estrictamente nada en Camarones.  Un nuevo desafío para los hermanos, ya que como para los leprosos, ellos no están preparados de ninguna manera y ni siquiera saben lo que es un enfermo de poliomielitis.  Sin perder un segundo, se ponen al trabajo. Su gran caridad no se hace esperar y es todavía más creativa. Serán ellos los que organizarán las campañas de vacunación en todo el territorio de Camarones. Es así como también inventan correcciones ortopédicas baratas y que permitrán enderezar las piernas de los enfermos.

 

 

 

Para rehabilitar estos niños, frecuentemente abandonados u olvidados en un rincón por sus familias, ellos enseñan a los mismos padres a fabricar las correcciones ortopédicas y a realizar en sus hijos los ejercicios de re-educación  de los músculos atrofiados por la terrible enfermedad. Su saber para colocar de nuevo jóvenes y niños de pié atraviesa las fronteras rápidamente y les llevará a todos los rincones del mundo.

 

 

 

 

En un momento determinado, los padres piden a algunos amigos belgas, médicos, de venir a darles una ayuda durante su tiempo de vacaciones, viniendo a operar gratuitamente en los dispensarios de los países pobres. De allí surgirá el movimiento « Médecins sans vacances » (Médicos sin vacaciones).