Durante más de 30 años, Mgr. Jean Zoa, obispo negro de Yaoundé en Camerún y el papa Juan Pablo II, nos enviaron a un Medio de extrema pobreza   (Colombia, Ecuador, República Dominicana ), donde jóvenes y madres  cabeza de familia, se ven obligadas a prostituirse por necesidad :

 no tengan que escuchar a sus niños. “ mamá, tengo hambre

Para ello colaboramos en la creación de 137 Centros de capacitación  de las hermanas Adoratrices donde aprendan un verdadero trabajo que les  recupere su dignidad de mujeres  y no tengan que escuchar a sus niños. “ mamá, tengo hambre”. (mision Colombia)

Escuchemos un testimonio de una mujer que ha dejado la prostitución:

“Sóla no hubiera podido llegar a ser lo que soy actualmente. Ya no quería vivir y deseaba la muerte como una liberación.

La vida pasada me marcó de una forma indeleble, siempre seré la mujer que fue maltratada, la vendida, la drogadicta, la alcohólica y prostituta. No será más bien…la que se vio obligada a actuar así ?

Yo no fui creada para esto sino para ser amada. Y tuve la oportunidad de  sentir profundamente en lo más íntimo de mi corazón, la ternura de mi Padre del cielo hacia mí. Fui colmada y este don que recibí, no es para mí, debo utilizarlo para mis hermanas que aún están en el infierno de la prostitución.