Cada vez que un Cristiano se santigua de la Señal de la Cruz, es devuelto en presencia del SANTO ESPÍRITU

Oración colecta: Oremos: Dios nuestro que por el misterio de Pentecostés santificas a tu Iglesia extendida por todas las naciones, concede al mundo entero los dones del Espíritu Santo y continúa realizando entre los fieles la unidad y el amor de la primitiva Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo… Amén.

Al final de encuentros o de conferencias, ciertas cuestiones son o frecuentemente han sido puestas a los Hermanos Pierre y Raymond:

” ¿ Cómo hace para quedarse en esta gente de los leprosos desfigurados y minusválidos que viven en una pobreza extrema? ¿ Cómo hace para vivir en los campos de refugiados, cerca de los que lloran y no tienen más esperanza? Cómo puédase sostener de escuchar a mamás que le dicen: ” ¿ mis niños tienen hambre y no tengo nada darles de comer? “

La respuesta de los Hermanos puede ser resumida así:

+ ” Es a causa de nuestra Fe cristiana que podemos continuar en esta gente de los desheredados y de los grandes enfermos. Si no miramos cada día a nuestro Dios en la Eucaristía, Él que es sólo Amor y que fue hasta el escándalo de la Cruz por Amor para nosotros, no podríamos continuar.

+  Es el Espíritu Santo que nos ayuda a dejarlo hacer en nosotros su oración. Es Él quien nos ayuda también a mirar a cada persona que tiene la certeza de fe que somos delante de Jesús mismo que continúa en su Cuerpo lo que Le falta a su Pasión.

+ Sin el Espíritu Santo, que nos ayuda por su oración y por su mirada de Amor – que querríamos apoyarnos todavía más en estos cuerpos desfigurados que llorarían y pedirían un poco de amor, nos sería imposible continuar lo que la Iglesia nos pide.

+ Esta fiesta del Pentecostes (el envío del Espíritu Santo por el Padre) le pone al más íntimo de nuestros corazones el deseo profundo de dejarnos hacer por Dios en la oración y el Amor fraternal.

+ Maria la Madre de Jesús, es para nosotros el modelo y sobre todo La que nos acompaña en nuestra vida porque ha sido dada a luz por este Espíritu de Amor y porque es la Madre de la Iglesia.

 

Lo que nuestro espíritu,es decir, nuestra alma, es para nuestros miembros, eso mismo es el Espíritu Santo para los miembros de Cristo, para el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia  (San Agustín, serm. 267, 4).

El Espíritu Santo hace de la Iglesia “elTemplo del Dios vivo” (2 Co 6, 16; Cf. 1 Co 3, 16-17; Ef 2,21)

Catecismo de la Iglesia §797