Archivo mensual: agosto 2015

LA ASUNCIÓN : cúpula de la Capilla Notre Dame du Refuge en Besançon

Y una grande señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol,

y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.

(Apocalipsis 12:1)

El Concilio Vaticano II, al final de la Constitución sobre la Iglesia, nos ha dejado una bellísima meditación sobre María Santísima. Recuerdo solamente las palabras que se refieren al misterio que hoy celebramos. La primera es ésta: «La Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo y elevada al trono por el Señor como Reina del universo» (n. 59). Y después, hacia el final, ésta otra: «La Madre de Jesús, glorificada ya en los cielos en cuerpo y alma, es la imagen y comienzo de la Iglesia que llegará a su plenitud en el siglo futuro. También en este mundo, hasta que llegue el día del Señor, brilla ante el Pueblo de Dios en marcha, como señal de esperanza cierta y de consuelo» (n. 68). A la luz de esta imagen bellísima de nuestra Madre, podemos considerar el mensaje que contienen las lecturas bíblicas que hemos apenas escuchado. Podemos concentrarnos en tres palabras clave: lucha, resurrección, esperanza. (homilía del santo padre francisco Castelgandolfo, 15 de agosto de 2013) Leer aquí

Oración a Maria (Hermanos Jaccard)

Maria, nuestra Madre, Inmaculada Concepción,

Esposa del Espíritu Santo

por quien el Padre ha dado su Hijo al mundo,

Puerta Viviente por donde vienen la Gracia y la Gloria

hasta nuestra carne,

Lugar Santo de la Alianza entre la tierra y el Cielo,

nosotros te aportamos nuestro deseo de corresponder a

nuestra vocación de hijos de Dios.

Enséñanos a escuchar la voz de Jesucristo y del Padre

que hablan en secreto a nuestro ser

y a vivir en el sentido y el impulso de sus inspiraciones.

Que nuestro ser completo reciba de Ti su forma realizada.

Sed nuestra inspiración, nuestro modelo

 y la casaque habitamos.

Todo por ti, todo contigo, todo en ti, todo para ti.

Oh, María toda consagrada al Señor. Que de esta manera

se establezca para siempre sobre la humanidad y la creación

entera el Reino y la ternura eterna de Dios nuestro Padre. AMEN