Archivo mensual: enero 2014

Madre de la Unidad

Como Cristo, la Iglesia no es sólo un «instrumento» de la unidad, sino que es también un «signo eficaz». Y la Virgen María, Madre de Cristo y de la Iglesia es la «Madre» de ese «misterio de unidad» que Cristo y la Iglesia representan inseparablemente y que edifican en el mundo y a través de la historia. (Homilía de Benedicto XVI en la Casa de María en Éfeso 29 de noviembre de 2006)

Alégrate, tú que has unido a los opuestos.

Alégrate, tú que has unido virginidad y maternidad.

Alégrate, tú por quien fue absuelto el pecado.

Alégrate, tú por quien se abrió el Paraíso

.Alégrate, llave del reino de Cristo.

Alégrate, esperanza de las bendiciones eternas.

¡Alégrate, Virgen y esposa!

Pedro y Pablo

Cristo llama a todos sus discípulos a la unidad. (…) Están invitados por la energía siempre nueva del Evangelio a reconocer juntos con sincera y total objetividad los errores cometidos y los factores contingentes que intervinieron en el origen de sus lamentables separaciones. Es necesaria una sosegada y limpia mirada de verdad, vivificada por la misericordia divina, capaz de liberar los espíritus y suscitar en cada uno una renovada disponibilidad, precisamente para anunciar el Evangelio a los hombres de todo pueblo y nación. (Carta encíclica Ut unum sint Juan Pablo II sobre el empeño ecuménico 1995)

Así como usted lo sabe posiblemente, somos ahora capellanes de dos Monasterios de Bethléhem en los Alpes. La liturgia de los monasterios de Bethléhem enlaza las liturgias de las Iglesias de Oriente y de Occidente. Esto nos hace particularmente sensibles a este aspecto del ecumenismo del que Juan Pablo II hablaba diciendo: ” ¡ la Iglesia debe respirar con sus dos pulmones! ” (UUS, n°54)

El domingo, 12 de enero de 2014, la Liturgia nos invita a celebrar el ” Bautismo de Jesús “: una bella ocasión de interrogarnos – con Papa Francesco – sobre  nuestra propia relación – de Bautizados – con la Iglesia.

Nuestro formar parte de la Iglesia no es un hecho exterior y formal, no es rellenar un papel que nos dan, sino que es un acto interior y vital; no se pertenece a la Iglesia como se pertenece a una sociedad, a un partido o a cualquier otra organización. El vínculo es vital, como el que se tiene con la propia madre (….). Preguntémonos: ¿cómo veo yo a la Iglesia? Si estoy agradecido con mis padres porque me han dado la vida, ¿estoy agradecido con la Iglesia porque me ha generado en la fe a través del Bautismo? ¿Cuántos cristianos recuerdan la fecha del propio Bautismo? Quisiera hacer esta pregunta aquí a vosotros, pero cada uno responda en su corazón: ¿cuántos de vosotros recuerdan la fecha del propio Bautismo? (…). Cuando hoy volváis a casa, id a buscar bien cuál es la fecha de vuestro Bautismo, y esto para festejarlo, para dar gracias al Señor por este don. (Papa Francesco ANGELUS 11.09.2013)

 Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él.  Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó.

Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.

Y hubo una voz de los cielos, que decía:

Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.(Mateo 3:13-17)

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Ahora me alegro de lo que sufro por vosotros, porque de esta manera voy completando en mi propio cuerpo lo que falta de los sufrimientos de Cristo por la Iglesia, que es su cuerpo. (Sto Pablo Colosenses 1:24)

Conocimos a VERÓNICA en 1970: gran leprosa y convertida, ella vivía una unión a Dios extraordinaria. Ciega, su cara fue deformada, sus dedos muy acurrucados, y tenia los pies “en pata de elefante”. Una noche, nos confió una oración de la que he aqui un extracto …

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Observando la estrella que hacia Dios los guiaba, sus fulgores siguieron los Magos.

Era antorcha segura en su ruta; los condujo ante el Rey Poderoso.  Al llegar hasta el Inalcanzable,

le cantan; ALELUYA!, ¡ALELUYA!

 

Contemplaron los Magos entre brazos maternos al que al hombre plasmó con sus manos.

Comprendieron que era Él su Señor, a pesar de su forma de esclavo: presurosos le ofrecen sus dones,

y a la Madre proclaman:

Alégrate, Madre del Sol sin ocaso;

Alégrate, aurora del místico Día.

Alégrate, tú apagas hogueras de errores;

Alégrate, Dios Trino al creyente revelas.

 

Alégrate Sponsa y siempre Virgen

Ella (Maria) nos enseña a ser “epifanía” del Señor con la apertura del corazón a la fuerza de la gracia y con la adhesión fiel a la palabra de su Hijo, luz del mundo y meta final de la historia.(Papa Benedicto homilia Epifania 2006).

María, nuestra Madre, Inmaculada Concepción, Esposa del Espíritu Santo

Por quien el Padre dió su hijo al mundo,

Puerta viva por donde viene la Gracia y la Gloria hasta nuestra carne,

Lugar santo de la Alianza entre la tierra y el Cielo,

Nosotros te aportamos nuestro deseo de corresponder a nuestra vocación de hijos de Dios !

(…)

 

 

En el contexto litúrgico de la Epifanía se manifiesta también el misterio de la Iglesia y su dimensión misionera. La Iglesia está llamada a hacer que en el mundo resplandezca la luz de Cristo (…)

 La Iglesia es santa, pero está formada por hombres y mujeres con sus límites y sus errores. Es Cristo, sólo él, quien donándonos el Espíritu Santo puede transformar nuestra miseria y renovarnos constantemente. Él es la luz de las naciones, lumen gentium, que quiso iluminar el mundo mediante su Iglesia (cf. Lumen gentium, 1).  Papa Benedicto homilia Epifania 2006

Ven, Espíritu Creador, (…)

Enciende tu luz en nuestras mentes,

infunde tu amor en nuestros corazones,

y, a la debilidad de nuestra carne,

vigorízala con redoblada fuerza.